Cosas sin decir

Foto: Jerónimo Emiliano, 2019.

Foto: Jerónimo Emiliano, 2019.

Me preguntaba si sería capaz
de escribir un poema que pasara
sobre la vergüenza de mi torpeza,
de mis preguntas de niño
vueltas un laberinto de bloques negros,
suceptibles, nosotros, a la caída
por las palabras que digo de más.

No muy lejos
la luz de una habitación
preparada para la música
escupe un resplandor vacilante
entre las sombras del baile.

No muy lejos
la mano izquierda
se levanta de su siesta neuronal
y se junta con la otra sobre tus piernas
plegadas
en el comando primero
de las colisiones.

Dijiste que, hasta entonces,
no habías volteado a ver el cielo
yo me acordé de una tarjeta
que en la hora del agua decía:
«Suelo mirar al cielo»
y veíamos juntos
un charco prehistórico
que reflejaba, no sé si el satélite
o la vereda invisible
que deja tras su movimiento.

¿Cuántos cerillos prendían
los cuerpos no entumidos
la velocidad de mi ánimo
no entrenado para abrir la puerta
y mostrarte que ahí
nos esperaba
la primera brasa
(azul, está claro)
que un hombre de piedra
colocó sobre la cama
para después huir
con la flauta linfa
entre los dientes?

¿Cuántas lenguas se necesitan para hablar la misma?
Cuánto nos aparta
de decirte
«Vamos al charco a ver las estrellas»
y si dices que no
volver al fuego con dignidad
a trazar figuras de gas
entre los papelillos que vuelan
y los viejos de risa suelta,
que embotellan espíritus
que doman el fantasma salvaje de los carneros
que duermen en cuclillas
en la frontera del fuego.

En la gaveta cerrada
se vive un drama paralelo
habitan los yos feroces
de lo que pudo hacerse.

Por ahora está bien
con abrir la puerta del autobús
y, con el viejo Patterson,
escribir:
«Aquí está la vara encendida
más bella del mundo»
«Aquí está la primera nuez»
«Un café que te serví.»
pero no hubo tiempo
de tomarlo.

De este lado, te aseguro,
hay naves que, no puede negarse,
se queman;
hay nudos que ceden
porque todas
las cercas
quedaron abiertas
todas
TODAS
las vías son cortas
a la carga insistente
de una mano
sumergida
en la arena tibia.

La certeza está oculta
en una vuelta de guitarra
porque, si han de servir,
los palacios
se hacen con la valentía
de colocar la teja
sobre otra.

You Might Also Like

0 comentarios

Política de uso

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 2.5 México.


Todos los textos e imágenes aquí publicadas pueden ser difundidas sin fines de lucro por cualquier medio siempre y cuando se haga referencia al autor. Queda estrictamente prohibido lucrar con una parte o con la totalidad de los textos e imágenes sin previo aviso al autor y sin pagar las regalías correspondientes. Este sitio es completamente autogestivo y utiliza cookies de Google Adds para sostenerse.

--------------------------------------------------------------------------

All images and texts published in this page can be distributed non-profit, but you will need to reference de author. It's not allowed to use part or the totality of texts and images for economical profit without permission of the author and without paying royalty. This site is completly self-managed, we use Google Adds cookies to finance it.